Bien, para aquellos que todavía no estén muy familiarizados con la palabra, ésta viene a referirse al Muro contra el que me voy a estampar de aquí a un mes, el de los exámenes para ser más específicos.
No voy a extenderme en la cantidad de asignaturas que tengo que estudiar o en lo facil o difíciles que estas resultan. El asunto es que tengo exámenes, como la mayor parte de los universitarios, supongo. Y como todos ellos, me propuse seguir un calendario veraniego donde todo el temario estaba estrictamente organizado para llegar a Septiembre sin reposo pero sin agobios tampoco. Por mucho que haya tropezado durante estos últimos cinco años de universidad (bueno el primero no cuenta ), sigo cometiendo el mismo error, pensando que el verano es eterno y que las últimas dos semanas de agosto durarán el tiempo que yo necesite invertir en estudiarme con alfileres los “n” exámenes que no aprobé en su momento.
Resumiendo, el calendario veranigeo, ha mutado en el calengobio veraniego (como acertadamente un amigo lo ha abutizado), donde no hay organización que valga y en el que la única norma existente es asimilar todo lo humanamente asimilable, el resto memorizar sin sentido y por último rezarle a Dios nuestro señor (sea este el que sea) para que los resultados no sean tan escabrosos como pintan.
Sea como sea, creo que la piña que me voy a dar va a ser considerable, aunque no pierdo la esperanza en no hacerme más que unos rasguños y partir relativamente indemne hacia Nijmegen (holanda), en fin, la fe mueve montañas, o eso dicen….
Se agradecen muestras de apoyo y de solidaridad.

