¿Donde quedaron las alitas de pollo y el sofá?
Pues eso, que viene una de Holanda con sus recién estrenadas asitas del amor, y viendo que ahí se quedan, ni un pasito para alante ni un pasito para atrás pues que menos que ponerlas un poco en forma. En consecuencia me dispongo a personalizar mi horario de actividad fitnessera, pero que casualidad…que nos encontramos ante el mismo desarrollo de la acción de siempre:
Paso 1:
Búsqueda y encuentro de un/una (mas probable una que un) compañero/a de fatigas de bartolilla y las diferentes opciones deportivas.
Paso 2:
Una vez puesta en común nuestra clara tendencia hacia el gimnasio así como a las diferentes actividades que nos ofrece y su “bueno no está mal, es lo que hay” calidad-precio, nos disponemos a recopilar todos los horarios con las diferentes actividades ofertadas. Una vez concluido este paso, procede apuntarse al gimnasio en cuestión y acudir puntualmente durante no mas ni menos de tres días (consecutivos). Es la llamada fiebre de “yo-tengo-mas-voluntad-que-nadie-y-voy-a-sudar-los-50€-que-no-me-gastaré-en-copas-y-ligeritos-de-pringá“. A estas alturas la compañera/o que es mas inteligente que nadie, decide que la cama es mejor compañero que cualquier monitor/maquina de tortura digo de musculación, y se queda sobando la siesta. Nota: EL PASO 1 QUEDA INMEDIATAMENTE ANULADO. Pero a estas alturas del culebrón no queda otra que rentabilizar los €s invertidos…
Paso 3 :
Darte de baja en el gimnasio. Las actividades masificadas de esta sala de deporte dejan mucho que desear, biciclear durante media hora sin parar de ver el culo sudoroso del tipo (disto mucho de estar bueno) de delante no es motivación suficiente para sentarse al sillín de acero de la bicicleta estática y por supuesto el posterior recorrido/espera/recorrido/espera…de la sala de musculación es lo mas parecido a diversión que hay después de haber sido piojo en la calva del de los polvitos magicos navideños (jajaja…en fin). Lo dicho, la baja.
Paso 4 :
Sin perder la fe, te dices a ti misma/o, ¿para qué gastar euros en que me desengrasen y fibroseen si con un par de zapatillas, la calle y algo que aísle del frío suelo de marmol, puedo perfectamente montarme un gimnasio a domicilio. Falso, es un paso más, la negación de lo evidente, el paso previo a la aceptación y la curación. No saldrás a correr por muchas asitas del amor que se te acumulen en los laterales, por tres razones, pereza, sillón y falta de obligación económica (claro que a muchos esto ni caso, acallaron la conciencia con tarros y tarros de Nutella).
Paso 5:
Si empezamos el primer paso y aseguramos el segundo, es bastante probable que sigamos, a estas alturas, con la espinita del remordimiento clavada en la neurona que sobrevive a duras penas en nuestro cerebro siendo atacada continuamente con ondas y ondas de esas que dice mi hermana, te atacan durante las largas tardes de internet o similar. Así que es mas que probable que admitamos que no esta mal darle algo de movimiento al cuerpo, y no de ese horizontal (vertical o digonal, según el caso, situación e individuos) en el que todos se han puesto a pensar…¡No!, ese del de verda verdadera. Así que el paso siguiente será buscarte una actividad que te guste y/o te atraiga moderadamente, y te busques las habichuelas por tu cuenta pasando de la mandril pegada a un colchon de tu amiga. (En mi caso, pues me sitúo aquí exactamente, será piscina y alguna actividad aeróbica tan avergonzante como Step (por el amor de Dios, ¿por qué no le pondran un nombre en castellano antinguo?, o al menos lo podrían castellanizar debidamente ya que para todAs y algunOs (cada vez mas) es incomprensible la desaparición de la”E” principal de esa palabra “Estep”. Si señores.
Paso 6:
Éxito o Fracaso. Puntualizar, que en el segundo caso, muy probablemente se recaerá en el paso primero empezando de nuevo el circulo vicioso del pretendiente a una vida sana.
¡Suerte a todos, a mi la primera! ![]()
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