Bien, después de unos cuantos posts de “hoy he comido macarrones”, vamos a dejarnos de sensiblerias que ya han pasado las Navidades, para pasar a comentar mi reciente visita a los Madriles,e l pasado fin de semana de enero.
Pues bien, resulta, que me acerqué a esta, aquella gran ciudad para visitear de dia a mi hermano y de noche compartir copas con un colega y los colegas de él y los colegas de los colegas de él y bucle infinito. Y ya de paso digo, pues voy conociendo a gentecilla para cuando me mude a encaminar mu pseudo futuro de intérprete. Ciertamente, han sido dos noches cuanto menos, curiosas. He aprendido unas cuantas cosillas como por ejemplo,
1. Que el House y derivados no sale directamente del árbol, resulta que los Dj´s (o como se escriba) no se dedican únicamente a colocar el cd y quitar el cd, colocar el cd y quitar el cd, y ligarse a las groupies de Dj´s nono, resulta que esto tiene currel y todo ( lo explicaría, pero no presté demasiada atención al tema, más curioso me resultaba el hecho de la emoción ajena asociada a esa música). Ahora lo veo con otros ojos, me sigue pareciendo un ruido algo molesto, sobre todo después de 70 minutos pero, oye, “no te acostarás sin saber algo más”.
2. He tenido contacto directo con gente de los programas de ” un pájaro, blanco, seis letras, empieza por pa y sigue por lo, palooo, palooo, tenemos 10000 euros, palooooo. -¿si?, ¿conoce la respuesta?-Si, puede ser… ornitorrinco?¿- Casi pero noooooooooooooooooooooooo”. Si alguien conoce a alguna persona que haya ganado el diner, por favor que deje comentario
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3. He conocido tipiyos a lo largo de mis 25 años, sobre todo, a lo largo de los últimos ocho años. No muchos, algunos, menos de los que caben en un campo de fútbol diría yo. Pues bien, los he conocido más apañaos, menos , mas penecéntricos, menos, mas peculiares, al fin y al cabo de tipiyos está lleno el mundo. Pero nunca había conocido un tipiyo que describiera con tanto detalle la maravillosidad de ver su pilililla (o sin illa) recubierta por una capa de látex, negro, satinado, es decir, le mola tener una pichurrilla bien definida, satinada, y sobre todo, atentos al detalle NEGRA (no lo digo yo). Oye, para gustos colores, sobre todo eso, colores. Nada, habrá que probar los susodichos preservativos. (Aunque después de ver “LA FIESTA”, también optaría por un cuarto oscuro, un pres. rojo fosforito, y de fondo, musiquilla a lo STAR WARS.)
4. PANTALLACAAAAAAAAAAAAAA (no hay mas palabras), todo un mundo de posibilidades.
5.Se puede meter musica rara japonesa, al estilo: comienzo serie “HEIDI” y mezclarla con House. Esto debe ser como mixtar chocolate y queso azul…interesante a la par que terrible.
6. Nunca dejes que por el apanfilamiento de la vuelta de una juerga, la taxista extraperra, descubra que eres de Málaga, que estas de visita, y que no tienes ni idea de como llegar a Leganés.
7. Acepciones como “muy rico” tienen concepción muy diferente a la que, hasta ahora creo que se sugiere por aquí, es decir, “muy rico, estaba el arroz a la cubana”, un poner.
8. Siempre, en un viaje de seis horas en bus, tarde o temprano te tocará el maromaco de dos metros y tropecientos de envergadura, que te deja moderadamente espachurrada contra la ventanaca, obligándote a escuchar de fondo la música regetoniana extremadamente alta para el oído medio humano (siendo baja ya sería molestika) y dandote el calorín con el inevitable roce de su brazo apoyado en el que debería ser TU reposabrazos, y su pierna que atraviesa la zona limítrofe de su espacio reposapiernas. Totá, da igual que creas que no te tocará, porque te tocará, si no a la ida, a la vuelta. Cuando pienses que ya nadie más puede subir al bus, allá que aparecerá la cabecica del individuo, por mucho que tu pienses que pasará de largo porque su asiento está a varias filas del tuyo.
En fin, seguiría pero el sueño me atenaza. En general fue una visita interesante y curiosa y sobre todo muy muy divertida. No me importaría regresar a continuar la fiestaca. Lo único que encontré algo estresante es el ritmo de vida de estos madrileños. Yo acostumbrada a andar por Málaga, via libre, con un ritmo “constante, ni demasiado rápido que me canso, ni demasiado lento que me fritango”, llego aquí y que si acelerones, que si parones, que si arrempujones, que si te endiño sin querer y encima farfullo…mucho estrés. Ya me encargaré yo de aportar a la ciudad la parsimonia que le falta, el año que me toque madrilear por los alrededores de la Complutense. Terrible


