January the 25th, trip to Amsterdam. Aunque suene a trola, llevo cinco meses viviendo en Holanda y ayer fui la primera vez que visite suelo Amsterdamiano. Increible pero cierto.
Once horas intesivas de tour por la ciudad que estrujamos al máximo mi compi Maureen y yo: llegamos y aparcamos el coche en un el “park and ride” Arena (estadio de fútbol) y el día prometía pues lo primero que nos pasó fue perdernos en el mismo parking buscando la salida para el metro, de hecho, concretamente, salimos por una de las puertas laterales, vista ausencia de indicaciones de metro nos volvemos a meter en el aparcamiento (cabe decir, que chico no era), subimos unas escaleras, llegamos hasta un ascensor fuera de funcionamiento, nos asomamos a la salida (de coches) hacia la autovía y tras deducir que podría ser a bit dangerous tomar ese camino así como las constantes negativas de mi querida amiga Maureen de preguntar al tipo de información (media hora despues de haber cogido el ticket en su puesto de trabajo) por dónde queda la salida del parking así como la entrada al metro…decidimos mirar el mapa!! si si, es que nuestras mentes prodigiosas funcionan a la velocidad del caracol en periodo de hivernación.
A continuación volvemos a salir por la misma zona por la que entramos la segunda vez al parking (puerta mínima escondida en la pared) y pensamos que rodear el estadio hasta encontrar alguna señal de medio de transporte público podría ser una interesante idea, así que allí nos ves dos panolis dando la vuelta a un estadio vacío a las diez de la mañana. Bien, al llegar por segunuda vez al punto de partida, Maureen exprimiendo la materia gris que tiene bajo esa mata de pelo negro de mentira, propone ir en sentido contrario de donde viene mucha gente de repente con maletas…y…premio!! el metro!!TUJUI!! primera victoria del día despues de una hora de panolear en las afueras de Amsterdam.
Por supuesto después de conseguir encontrar el metro, el resto de misiones por cumplir en nuestro plan de tour, era coser y cantar, llegar, desayunar un poco de bollo con chocolate y un capuccino, tour por la plaza Dam, un poquito de museo de sexo.
Aquí me paro porque merece un poco mas de explicación detallada, quitando la sala de los horrores y el olor extraño que reinaba en el hogar el museo resultaba interesante a la par que entretenido, pero dejaron la peor sala para el final, con fotos que dañaban la sensibilidad (claro que el cartelito de alerta blablabla es asunto tuyo si quieres pasar, lo vimos a la salida…). En fin, visto el museo, nos fuimos a dar una vuelta por las callejuelas del centro que consistían en : sexshop, febo( o similar), coffee shop, sexshop, febo(o similar) coffee shop, canal, sexshop….así que nos metimos en uno con vistas al canal, un zumo de naranja y yasta, nada mas, no, nada de sustancias, ni plantas de esas que me han contado que huelen bien y tal, nono…después a comer (febo por supuesto), a continuación un poco de barrio chino (con las calles en chino y todo… peculiar), un poco de red light district…con sus numerosas muestras de género femenino “vistiendo” diversos modelos de ropa interior, después al mercado donde tuve que controlar mis manos que se metían constantemente en mi bolsillo para agarrar el diner y comprar converse (actually no era converse, underground que son iguales aparently) de todos los colores y tipos …pufpuf también fotografiamos un teddybear árbol, sisi, un árbol con un montón de ositos de peluche colgando de las ramas. A continuación, un poco de callejeo y Heineken experience!!! increible!! , con un montón de actividades, sillones para estar tumbados y ver tele con anuncios de heineken, nos convertimos en botellas durante el proceso de embotellamiento durante unos minutos, cerveceamos, jugamos al futbolín (empate), fuí dj por un rato, cerveceamos otra vez y nos compramos chapas de recuerdo!!!, luego al museo de la marihuana (cabe decir, que estupidamente nos recorrimos la misma calle-ruta, tres veces, entre museo y museo) y por último un poco de HardRock Café. Cuando por fin decidimos voler, a eso de las nueve fuimos a la aventura de buscar una nueva estación de metro…y… premio!! la encontramos, no sin temer por nuestra vida varias veces, ya que entre el madrugón, la cerveza, el dolor de músculos y tolapesca estábamos un poco apanoladas con respecto a los tranvias, los coches, y lo más peligroso de todo: LAS BICIS!!.
Parece que todo llegaba a su fin, caminito del metro, miramos el mapa, todo parecía correcto, pero en verdad no!! gracias a mi astucia, dime cuenta pués de donde estaba el parking correcto, así que al metro, al parking, con hambre, con frio, con dolor muscular, con sueño. Llegamos al barrio, un poco de shoarma, un poco de relax y un poco de dormir.´
A fin de cuentas, un dia memorable, y lo mejor, the company of course.